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La gripe hace diana en los fumadores

Fuente: La Razón.es de 23 de septiembre de 2009

 

Los cigarrillos disminuyen las defensas. Los adictos a la nicotina corren más riesgo de sufrir, no sólo el H1N1, sino cualquier infección. Además, los síntomas frecuentes se agravan y duran más tiempo

 

Es uno de los principales problemas de salud pública, por eso la Organización Mundial de la Salud aconseja reducir a menos del 20 por ciento el número de fumadores de cada país. Y tal vez en España, donde hay cerca de un 30 por ciento de adictos al cigarrillo, lo consiga con tanto miedo como está despertando la gripe A. No obstante, los especialistas advierten del peligro de «especular», ya que, según explica Nicolás González, jefe del servicio de Neumología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, «no se pueden sacar conclusiones, porque no existen criterios fiables que afirmen que la gripe A va a ser más perjudicial para los fumadores. Además, esta infección no va a ser peor que una gripe común», puntualiza González.

La explicación


El tabaco cierne sus nocivos efectos sobre las defensas de forma global, de ahí que los enfermos crónicos corran un riesgo añadido, ya que «los mecanismos de defensas de los pulmones (que incluye los bronquios) pueden verse disminuidos en fumadores», matiza González.


Por su parte, el coordinador del Área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), Carlos Jiménez, especifica que «no existe relación entre la gripe A y el tabaquismo, lo que sí que tienen los fumadores es más riesgo general de infecciones por cualquier gripe. Las infecciones respiratorias son normales en este tipo de pacientes, pero no debe cundir el pánico». De hecho, la vacuna «se recomienda a pacientes con enfermedades crónicas. Debemos estar tranquilos, porque el Sistema Sanitario Español está bien preparado para hacer frente al problema», añade Jiménez.

La raíz del mal


Sin embargo, y pese al consenso entre los profesionales no hay que descuidarse pues, tal y como argumentan, cualquier gripe estacional o infección puede hacer diana en los pulmones de los que no pueden (o no quieren) abandonar el humo y la nicotina. Los más perjudicados son los afectados por dolencias para toda la vida, como la bronquitis o la Epoc (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). El porqué de la gravedad viene de la mano de los cilios respiratorios (pequeñas estructuras como vello que se mueven para barrer las partículas fuera de los pulmones y expulsar el moco). En los afectados, estos cilios se ven dañados y no pueden cumplir con su labor, por lo que «los fumadores, al ver disminuida esta función corren más riesgo de contagio», señala González.


Y aquí no acaban los problemas, porque cuando «pillan» un resfriado, también es más probable que «la tos dure más tiempo que en aquellos que no acostumbran a dar caladas, al igual que la espectoración», añade el miembro de la Separ. Y, además, es más fácil que sufran neumonía. Si esto no quita las ganas de dejarlo, la lista se puede incrementar. Más allá de los pulmones, otros órganos vitales se ven afectados, como el corazón. El tabaco ayuda en la progresión de enfermedades cardiovasculares que pueden desembocar en ataques cardíacos.
En definitiva, los efectos del pitillo están más que demostrados y no son nada positivos, independientemente de la gripe A. Cada año se producen cuatro millones de muertes por enfermedades relacionadas con su consumo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud.